marzo 29, 2010

Adios a la física

331 años han pasado desde que la supuesta manzana cayó sobre la cabeza de Newton y se formulará lo que ahora conocemos como la teoría de la gravedad, desarrollase las tres leyes del movimiento. 331 años y ahora, encontrándonos dentro del siglo XXI, parece que la gran mayoría del mundo (especialmente los conductores de automóviles) no solo han olvidado a Newton sino que han olvidado las leyes del movimiento y, asimismo, todas las teorías de mecánica y las leyes de la física.
Es muy común encontrar en Lima varias filas de carros, cada uno detrás de otro esperando que un semáforo cambie de rojo a verde. Más común es encontrar que, apenas cambia la luz, algún idiota al final de la cola empieza automáticamente a tocar la bocina del carro. Haciendo un cálculo casi-certero, en 4 de cada 5 paradas de semáforo, apenas cambia la luz, 3 o 4 carros, taxis, combis, buses, porta-aviones tocarán la bocina para que el primero de la fila se mueva.
Es espectacular pensar que los conductores piensen que la bocina es un invento mágico que hace que el primer carro de la fila se mueva rápidamente o se tele-transporte. Más asombroso parece ser que han olvidado que la bocina no sirve para hacer que los carros se muevan más rápidos. La gente de la era de la informática ha olvidado que en el mundo no tecnológico, el popular mundo "real", las leyes de la física todavía se siguen aplicando.
Para que los carros de atrás se muevan, es necesario que el de adelante empiece a acelerar para que los de atrás lo sigan y etc, hasta que el último se pueda mover a base de la aceleración y velocidad adquiridas por el primer carro. Discúlpenme si parece que les estoy dando una clase de física o los aburro, pero la triste realidad es que en una era tecnológica, nos hayamos olvidado de Newton y en vez de que todo se mueva a la velocidad del internet, tengamos que acomodarnos a la lentitud de los conductores de primera fila.
Por otro lado, donde muchos se olvidan de Newton y las leyes del movimiento, varios se acuerdan de Miller Reese Hutchinson, el inventor de la bocina y asociado de Tomas Alva Edison. El famoso inventor de aquel aparato que irrita los nervios y los oídos es el responsable de causar que la contaminación sonora haya incrementado y que, nuevamente, los conductores olviden las leyes del movimiento y, de igual manera, los frenos, porque honestamente, ¿quién usa frenos para salvar la vida de un peatón cuando la bocina los asusta y los hará correr por sus vidas?
El invento que probablemente más detesto, la bocina, ha causado que varios se olviden de los frenos y la física. Solo nos queda esperar que la gente se acuerde de que la bocina no es la solución del tráfico y que la gente tenga paciencia en cada embotellamiento, aunque para ser franco, esto no sucederá en ningún momento próximo.

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